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HERMANO MERO & HERMANA CABRA

Una muestra del trabajo del Hermano Mero...

Una muestra del trabajo del Hermano Mero...

Más conocido como Sr. Sotoca, jejeje, para los amigos. Aquí, poco a poco vamos a ir poniendo muestras de su trabajo fotográfico...A ver si consigo hacer un peazo de album.

las fotos de Hermano Mero

Hermana Cabra.

¡ QUE CALÓ !

¡ QUE CALÓ !

No hace falta decir que este verano ha sido especialmente caluroso, todos lo hemos sufrido más o menos, dependiendo de por donde hayamos parado... Y que decir de la "pertinaz sequía", como se decía en otros tiempos, o de los incendios que están dejando a España y a parte de nuestros vecinos como auténticos torreznos.

Si estos no son suficientes indicios sobre el cambio climático, podemos añadir otros, menos evidentes pero bien visibles para los que amamos la montaña, como el patético espectáculo que ofrecen importantes ríos Pirenáicos, como el Aragón Subordán, convertidos en poco más que riachuelos ya en el més de Julio, o la enorme disminución del tamaño de los glaciares en el Pirineo... ¿Quien no ha visto fotos del Glaciar del Monte Perdido en la actualidad y en los años setenta, cuando ocupaba casi el doble de superficie?... O para los que este año hayan pisado el glaciar del Aneto, ¿no les ha extrañado ver el hielo completamente descarnado y convertido en un auténtico rio a comienzos de la temporada de verano, cuando todavía debería estar cubierto por una capa de nieve protectora?. ¿Alguien ha estado en Sierra Nevada?, ¿ha visto sus lagunas convertidas prácticamente en charcos?

Tembién es evidente que algo está sucediendo para los submarinistas que hayan buceado en el mediterrano, ya no con temperaturas del agua casi tropicales, con más de 25 grados centígrados, sino con fauna también tropical... Y eso lo dice quien ha visto colonias de roncadores en aguas de Alicante.

En fin, que el cambio climático es un hecho que puede verse, por todo aquel que quiera verlo. Desgraciadamente no todo el mundo quiere. Por eso WWF/ADENA ha lanzado la campaña "¡Cambia de energía!" y ha elaborado el informe "Europa se calienta - Climas extremos y energía", en el que se desvela que las principales ciudades européas han sufrido durante los últimos 5 años una subida en las temperaturas medias veraniegas, de al menos un grado centígrado, ostentando el record Madrid, con un aumento de 2,2 grados centígrados.

En dicha campaña se asocia dicho aumento de temperaturas y el aumento de desastres naturales, como las riadas e inundaciones que están asolando el centro de Europa, con el cambio climático y la emisión de CO2 a la atmósfera...

Ante este panorama, y dado que el sector eléctrico es el mayor emisor de CO2 a la atmósfera, WWF/ADENA propone un cambio en el modelo de producción eléctrica, mediante la sustitución progresiva de centrales eléctricas de combustible fosil por alternativas renovables, en concreto energía eólica, solar y de biomasa.

Para más información WWF/ADENA.

FOTO DE PORTADA MES DE JUNIO - AGOSTO

Bueno, parece que por fin se ha solucionado el tema de la foto de portada y ya está visible.

A partir de ahora vamos a colgar una foto distinta cada poco tiempo, (se admiten colaboraciones, je, je, je...), y además proponemos una jueguecito; a ver quién adivina que montañas son las que se ven en la imagen. Este mes es muuuuuy facil, así que que a ver quien es el primero que acierta...

Un saludo
Hermano Mero.

TRAVESÍA DE CÁLDES DE BOÍ AL REFUGIO DE S. NICOLAU, EN EL VALLE DE BARRABÉS

TRAVESÍA DE CÁLDES DE BOÍ AL REFUGIO DE S. NICOLAU, EN EL VALLE DE BARRABÉS

La travesía varía, de ir con tu vehículo privado, a ir con un autocar, ya que este último solo llega a Cáldes de Boí, y se deben recorrer unos 4 kms por carretera o por una senda marcada que discurre por la rivera derecha del río. Esta senda está bien señalizada y llega hasta la primera revuelta de subida al Embalse de Cavallers, al que se llega aproximadamente en 1 hora. Se bordea el embalse por la derecha, y superando los primeros farallones rocosos, se llega al Planell de Riumalo (1840 mts, y alrededor de 45 min). En el cruce de caminos dentro de un llano herboso, aparece un cartel indicativo en madera (Besiberri), señalando el barranco de Ruimalo en dirección NO.

Em este ìmtp se debe armar uno de paciencia y de cámara fotográfica (1. Valle de Boí), para afrontar el desnivel que nos espera. Nada más pasar dos puentes de madera el camino empieza a empinarse por el lado derecho del torrente. Pasaremos varias torrenteras y un pequeño valle colgado, es momento de sacar la cámara y empezar a hacer fotos del subidón que hemos hecho y del que nos resta por hacer. En este punto (probablemente a 2200 mts y a 1h, 45min) y a principios de mayo, había bastante nieve. No se distinguía la confluencia de aguas y la bifurcación de hitos que separa la ruta del pico Comaloforno de la que va al antiguo refugio del Besiberri. Seguimos subiendo hasta llegar a unos resaltes rocosos desde los que ya se observa la hoya glaciar formada por la nieve de los Besiberris, el Pico Comaloforno y la demás crestería y picos menores. Es momento de recuperar resuello, glucosa y cámara fotográfica. Desde allí podemos contemplar el Estany Negre y el refugio de Ventosa y Calvell (2. Estani negre) y el impresionante cresterío que lo rodea por el este.

Continuamos el pateo, y como siempre en todo grupo de montañeros que se precie, hay motivados, ( o eran perturbados) que pretenden subir al Besiberri Nord, que ya se observa imponente frente a nosotros. A pesar de mis tímidas indicaciones de que probablemente los restos de refugio estén en un collado que se aprecia a la izquierda de nosotros. Todo el grupo avanza como unos borregos, hasta el collado del Besiberri. En este punto hemos pasado el Estanyet de Ruimalo, (a 2495 mts y a 2h, 15min) por la izquierda y vamos echando el bofe con el piolet en la mano y los guetres puestos. Después de pasar las ultimas pendientes que llegan al collado casi de 90º, o a mí me lo parecía por lo menos.

Llegamos al collado muy aéreo (y acojonante, por lo menos para algunos) y al mirar al otro lado, sorpresa, una canal de nieve dura de unos porcentajes de inclinación que harían de la bajada una experiencia un poco tensa, como poco. El grupo de motivados empieza a deambular por el cresterío, muy aéreo y de los que quitan el hipo, (probablemente en agosto no impresione tanto) el resto ya muy apiñados en ese filo rocoso y cubierto de nieve y cornisas inestables, empezamos a gritar a los demás por los walkies, que no sigan subiendo que el tema está delicado. Finalmente, la razón se impone de una puta vez, y hacemos una agradable bajadita cara a la pared por donde hemos venido, y no porque estuviésemos castigados precisamente (menos mal que había huella y la nieve no estaba muy dura). El dichoso collado se encuentra aproximadamente a la misma altura que el collado del Refugio del Besiberri a unos 2760 mts y tardando unas 3h en llegar.

Como habéis podido deducir la mayoría salvo el pequeño grupo de valientes montañeros dispuestos a hacer cima, nos dimos la vuelta lanzando unas poco apropiadas exclamaciones y juramentos. Después de descender por los paredones y para no perder demasiada altura, emprendemos un flanqueo (3. Flanqueo hasta el collado del refugio) no muy expuesto junto al cresterío, hasta que llegamos a la canal que da acceso al refugio, subiendo los pocos metros que quedan hasta el collado.

Después de reponer fuerzas y de relajar los esfínteres, que algunos tenían agarrotados, emprendemos la bajada por una canal muy inclinada pero sin demasiadas complicaciones entre pedreras barro y finalmente nieve (en comparación con las anteriormente mencionadas, me parecía una autopista). Ante nosotros se extiende el valle del Lac de Mar (4. Lac de Mar) y el impresionante bajadón que nos quedaba para volver a subir hasta la Collada del Lac de Mar. La cantidad de nieve es impresionante, y con los pies fríos y mojados me acuerdo de mis botas plásticas.

Esta vez, acertadamente, hacemos caso a la sugerencia de unos precavidos montañeros que llevan una guía con rutas de esquí de travesía y que proponen un collado alternativo en dirección oeste en el que no se pierde tanta altura. La travesía-flanqueo se hace, algo tensa temiéndonos tener que desandar lo andado y bajar al Lac de Mar. Pero esta vez, no metemos la pata y efectivamente, nos ahorramos desnivel, tiempo y esfuerzo. En el camino, a espaldas nuestras, y en una canal umbría junto a la cima del Besiberri Nord vemos bajar a varios puntitos en hilera y muy despacio. Era el grupo de aguerridos montañeros (5. Aguerridos montañeros bajando del collado junto al Besiberri Nord) que fracasados, bajaban con los crampones puestos, (los que los tenían) y cara a la pared, esta vez si que castigados y acojonados.

No preguntéis si el flanqueo, (probablemente a unos 2550 mts y a la izquierda y por encima del Estany Gelat) antes indicado es evidente, porque estaba todo lleno de nieve y en los mapas no figura ningún camino, así que si queréis hacer la ruta, consultarlo en una buena guía o ir con alguien que lo haya hecho.

A esta altura, ya nos habíamos juntado todos, y yo no hacía mas que dar gracias por no tener que decirle a Suny, nada desagradable.

Sí, habéis acertado, uno de los motivados era Cesitar, ya sabéis a quien preguntar por “La Aventura del Cresterío Maldito” (6. Cesitar uniéndose al resto del grupo).

Bajamos a la otra vertiente (desde 2500 mts y 2h aprox. Desde el collado del Besiberri), ya mas relajados haciendo culing en la nieve (algunos pijos, lo hacen hasta con esterillas de dormir para no mojarse el culo), y mientras reponemos fuerzas y algunos, a pesar de ser tarde deciden ponerse a comer, entre ellos yo. Vemos el inmenso valle glaciar, completamente cubierto de nieve y los estanys Tort de Rius y de Rius, los cuales tenemos que vadear por nieve blanda (7. Valle glaciar y estani Tort de Rius).

Empezamos el flanqueo de los lagos, dirección NO, por la huella de los más motivados y bajamos suavemente hasta 2320 mts, viendo a nuestro frente el cresterío que enmarca el Lac de Rius y el cubierto GR 11, en el que tendremos que girar hacia el O.

Después de una interminable travesía, en la que algunos nos acordamos de las raquetas de nieve y otros de los esquís, llegamos al Port de Rius, (2345 mts y después de casi 2 h). Ya cansados salimos por el desagüe del lago (8. Los dos triunfantes y agotados, a punto de bajar del Port) y no vemos que el GR 11 pasa un poco mas arriba. Esto supone unos flanqueos en nieve bastante pendientes pero cómodos, encaminándonos hacia los restos del camino, que se aprecia bastante más abajo.

El desnivel es importante y las piernas y los tobillos de algunos ya no son lo que eran, así que le digo a Cesitar que no me espere y se adelante.

El paisaje a 2100 mts, desde el Barranc de Conangles, es impresionante, con la cresta del Mulleres en el fondo enmarcando la próxima puesta de sol (9. El Mulleres llegando al refugio).

El bosque pasa de las coníferas al roble y al haya, encontrándome a Cesitar, descansando tumbado y secando las botas al sol (el muy perro), mientras me espera. Ya juntos nos encaminamos hasta un camino de todo terreno que coincide con el GR, y divisando al fondo del valle la faraónica obra del nuevo túnel y el refugio, (llegando en aproximadamente en 1h desde el collado).

TEXTO Y FOTOS: Nuestro amigo Mon

AL ESPIGÜETE POR LA CRESTA ORIENTAL

AL ESPIGÜETE POR LA CRESTA ORIENTAL

Aquel domingo de julio amaneció con nubes y claros. El día anterior había sido gris y nos llovió en la ascensión a la Peña de Santa Lucia, buen mirador por el sur del Curavacas y Vidrieros. La mañana era fresca, y tras un buen desayuno cogimos el coche hasta Cardaño de Abajo.

Anduvimos los primeros tres cuartos de hora por la carretera a Cardaño de Arriba hasta el puente Mazorras. Entramos en el valle del mismo nombre esperando ver un cartel luminoso que dijera “Al Espigüete”, o por lo menos algún hito. La ingenuidad nos costó desviarnos hacia el norte por un tramo de campo a través, hasta enlazar un poco más arriba con el sendero de la arista, que en ese punto es muy abierta, vamos que es una loma. Dedujimos que es conveniente izarse un poco antes, casi nada más superar un espacio de aparcamiento que hay al borde de la carretera.

Una vez en ruta vamos poco a poco tocando piedra. Las vista se abren. Ya distinguimos el Pico Murcia, el Tres Provincias y delante de nosotros y en lo alto, la primera cota sin nombre de la arista. Hacia ella nos encaminamos sin dificultades.

Al bordearla por nuestra derecha apreciamos el desnivel hacia el norte. Podemos distinguir el refugio de Mazobres, punto de partida de la vía por la canal norte, que no es todavía la que tenemos a nuestra derecha. La arista se pone por fin más escarpada. Tras un tramo horizontal que cada uno hace por donde le pide el cuerpo y con un paso de trepada en descenso, llegamos al pie de lo que Alejos en su guía llama "El Muro".

Desde más atrás habíamos divisado a los que nos antecedían, superándolo. Parecía que estuvieran colgados en el abismo. Alguno pensó en sacar la cuerda que, como precavidos que somos, habíamos subido. Una vez en la base vimos que tenía muchas fisuras, pero hicimos trampa y nos dimos cuenta de que por su derecha era superable, ascendiendo con cuidado por pequeños muretes y mucha piedra suelta. Pronto se hacía más firme, y tras algún espoloncete llegamos a la cumbre oriental.

De la occidental nos separaba un tramo escarpado en descenso por una chimenea, más bien a la izquierda desde la cumbre; un pequeño destrepe y sin llegar a lo que es la pedrera de la canal, nos vamos a nuestra izquierda retomando la arista que nos lleva al susodicho collado entre las dos cumbres. Luego sólo quedaba la subida desde el collado de la canal norte por ancha arista, hasta la cumbre occidental.

Arriba compartimos la cima con gente de Vitoria y un peculiar trío, formado por dos colegas de Albacete y un paisano, una especie de Cainejo, enjuto y entrado en años, que ejercía de guía habitual de los albaceteños. No le vimos en acción, pero debía de trepar como los ángeles, o sea, que seguramente volaba.

Aunque el día no era muy claro, las vistas eran muy extensas: Murcia, Peña Prieta, Curavacas, Montes de Riaño, Pico del Fraile, la Peña de Santa Lucía del día anterior y otros muchos al oeste, más en la lejanía.

Para el descenso elegimos la vía de la Pedrera por la cara sur, que nos llevaría hasta Cardaño de Abajo. Para ello hay que regresar al anterior collado y empezar a descender a nuestra derecha. La pendiente es fuerte y las piedras de todos los tamaños, abundando ése que justamente no te permite deslizarte con comodidad y seguridad, como si fueras esquiando... Así que con especial cuidado vamos perdiendo altura, hasta llegar a un punto en el que ya se podía ir bordeando a nuestra izquierda, por debajo de las paredes.

Así llegamos hasta una loma que, de bordearla, abandonándola en su comienzo por un sendero a mano izquierda, nos llevaría a Cardaño por arriba. Nosotros la continuamos hacia el sur, evitando los jarales y brezales que empiezan a surgir en lugar de las piedras, atravesando una pista en una ocasión, para que la segunda vez que la atravesamos, la tomemos a nuestra izquierda, ya en unas campas, llevándonos hasta Cardaño.

Poco antes, girándonos, contemplaremos la inmensa cara sur de la montaña, que por cierto desmerece en las fotos, y nos relamemos pensando en el estupendo recorrido que hemos realizado por la arista. En el pueblo, cervecita al canto y de vuelta para la urbe.

DURACIÓN: Unas 8 horas, dependiendo de la soltura que tengamos en terrenos escarpados y pedreras.
DIFICULTAD: Sin nieve, pequeñas trepadas y una inclinada y larga canal. Recorrido muy aéreo.
CROQUIS 3D (GOOGLE EARTH)

Texto: José Manuel ("Aragonian Psycho")
Fotos: Aragonian Psycho y Hermano Mero

En bici entre Madrid y Avila

En bici entre Madrid y Avila

A continuación os propongo un viajecito por los pinares que se asientan (de momento) entre las provincias de Madrid y Avila. Para realizarlo serán necesarios, como mínimo, una bicicleta (una por persona, que los hay muy bestias) y ganas de disfrutarlo, que aunque a ratitos se sufra, después del sufrimiento viene la gloria. Además de esos dos requisitos son aconsejables una serie de elementos, que aunque los que están más puestos en la materia lo considerarán de los más obvio, los demás lo agradecerán:

Para el equipo personal es imprescindible el casco (el Sr. Ravo no opinará lo mismo, por supuesto). La caida más tonta, incluso en parado, te puede amargar el día, lo digo por experiencia. Tampoco vienen nada mal unas gafas de sol, y no solo para que cumplan su principal misión, sino también para que nos protejan del viento y de los mosquitos. Estos últimos, en las bajadas pueden ser realmente molestos si no llevamos las gafas. Y finalmente, os recomiendo la utilización de un "culote". Simplemente ponéoslo para motar en la bici y no intentéis comprobar por vosotros mismos las consecuencias si no lo utilizáis (es horrible). El resto de la ropa variará en función de la época en la que nos decidamos a subirnos a la bici.

En cuanto a la bici, poco que decir, salvo que sea de montaña y que vaya bien revisada, que una avería es un engorro y más rabia da si ésta se produce cuando se podría haber evitado antes de salir. En este sentido basta con dar un repasito a las partes de la bici que más sufren con su propio uso, tales como ruedas, cambio, frenos, ...Si pese a ello la avería viene a visitarnos conviene llevar un pequeño juego de herramientas para hacer la reparación "in situ", en el que incluiremos bomba de aire, parches, llaves inglesas, llaves de allen, etc...

Para la realización de esta ruta en concreto, es muy recomendable llevar un cuenta-kilómetros. No es fundamental, hablando en términos generales, pero es de esas cosas que si se tienen vienen muy bien.

La ruta es ciclable al 100% y combina alguna subida dura, pero no infernal (tranquilos que con plato pequeño no hay nada que se resista), tramos llanos, divertidas bajadas, buen piso, tramos algo trialeros y todo ello en un bonito entorno en el que, desgraciadamente y en algunas zonas, también se hace notar la presencia "inhumana". Hay fuentes a lo largo del recorrido, todas ellas con agua potable, pero debemos tener en cuenta que en verano alguna puede estar seca.

Se requiere buena forma física pero tampoco hace falta ser un Indurain. Una persona que lleve una vida con actividad física más o menos continua (algo más de un día por semana) puede ponerse manos a la obra.

La época más recomendable para hacer el recorrido yo diría que son los meses de Mayo y Junio, ya que en la zona y a la altura a la que nos moveremos, el sol y el frescor de la primavera tardía son una delicia y más cuando se realizan este tipo de actividades. El verano tampoco es mala época dado que hay zonas del recorrido sombreadas que nos ayudarán a hacer el calor más soportable. En invierno también nos podemos aventurar, pero debemos tener en cuenta que el frío en estos parajes puede llegar a ser un suplicio, y más sobre la bici (prestad especial atención a la ropa). Del otoño no digo nada, salvo que dura muy poco. Lo más habitual en estos montes es pasar del verano al invierno en poco más de tres semanas, habiéndose dado el caso de alguna helada nocturna a finales de Septiembre o principios de Octubre.

El recorrido empieza y acaba en Peguerinos, un pueblo de la provincia de Avila situado a 4 Km. de la frontera con la Comunidad de Madrid. Para llegar, saliendo desde de Madrid, yo voy por la A-6 hasta el desvió Las Rozas-El Escorial. Ahí tomo la carretera 505 dirección Avila, la cual abandono al coronar el Puerto de la Paradilla por una salida a la derecha dirección Robledondo-Santa María de la Alameda. Pasados 8 Km. desde este último desvío se hace un giro de casi 180º a la derecha en un cruce, y en poco menos de 1 Km. llegaremos a Santa María de la Alameda, para después de otros 4 Km. más plantarnos en Peguerinos.

En la descripción de la ruta he empleado algunas abreviaturas, a saber: I-izquierda, D-derecha, Y-bifurcación. El número al inicio de cada párrafo es el Km., que puede variar con un error más o menos aceptable.

Bueno, después de esto ya solo queda describiros el recorrido:

Llegaremos a Peguerinos donde aparcaremos el coche en la plaza (suele haber sitio de sobra). Tomaremos la calle Real, y cuando se acabe el adoquín del piso y empiece el asfalto, será la señal de que estamos a punto de empezar con lo bueno.

0.- Calle Real c/v a Calle Serrinero, bajamos por esta última y al llegar al final, a una vaquería, tomamos el camino a la I.

0,3.- Y, coger I.

1.- Rectos. Se incorpora por la I otra carretera. El embalse debe quedar siempre a nuestra derecha.

4,5.- Cola del embalse. Pasamos un puentecillo de hormigón con una puerta metálica (que cerraremos). Pequeña rampita y luego giro de casi 180º a la I, donde tomaremos una pista conocida como camino de Navalacuerda. Ojito con la subida y calma, que estamos empezando.

7,3.- Fin de la pista y de la subida. Tenemos una fuente a la I y de frente el Refugio Casa de la Cueva. Tomamos la carretera a la I. Fuerte bajada. Cuidado con los coches (poco tráfico) y con los baches provocados por las raíces de los pinos.

8,3.- Pista a la D que lleva y al Campamento de Peñas Blancas y que no tomamos.

8,6.- Pista a la I. La tomamos. Cuidado en el próximo tramo. Hay varios caminos y cruces, que aunque es fácil distinguir el principal de los demás es muy posible despistarse.

8,8.- Placa a la mariposa en una roca a la I.

9,2.- Camino a la I que no tomamos.

9,3.- Cruce, tomamos todo a la D.

9,5.- Cruce, tomamos todo a la D. Curva cerrada.

9,6.- Y, vamos a la D.

9,8.- Abandonar pista principal por un camino a la D. Bajada por camino estrechito y un poco trialero. El principio de este camino que debemos tomar hay épocas en la que esta desdibujado o tapado por piñas. Si seguimos rectos acabamos en la puerta de una finca y sin salida. Mucho ojito en este punto. Si vamos con una valla de piedra a la izquierda es que vamos bien.

10,8.- Seguimos con la valla a la izquierda. No hay pérdida.

11,3.- Llegamos a un río. Lo cruzamos (encima de la bici mola más) y seguimos por el camino, ahora atravesando una explanada y dejado unas barbacoas de piedra a la D.

11,5.- Cruce con la carretera. Tomar I.

12,1.- Tomar dirección Camping Peguerinos a la I.

12,6.- Tomar dirección Camping Peguerinos a la D.

13,1.- Valla cerrada. La sorteamos por la I a través de un hueco abierto entre las piedras. A la D queda el Camping de Peguerinos. Empieza otra subida pero con buena pista.

15,2.- Dejamos embalse a la I. Seguimos rectos.

15,8.- Tomar camino con restos de asfalto a la D, dirección Gargantilla.

17,6.- Tenemos una fuente a la D.

18,8.- Alto de la Gargantilla (1.630 m.). Tomar camino I. A la derecha sale el camino de subida a Cueva Valiente. No he incluido su subida dada la exigencia que requiere con sus rampas de hasta el 24%.

20,1.- Tenemos una fuente a la D. Seguimos subiendo ahora rectos hasta una Y donde iremos a la D. Cuidadito que es fácil equivocarse.

21.- Bajada fuerte. Precaución y ojo, que más adelante nos desviaremos a la D y podríamos pasarnos.

21,5.- A la I podemos ver dos lagunillas que se secan, uy perdón, se colmatan, en verano.

22,1.- Giro muy pronunciado para tomar un camino a la D que atraviesa un prado y que queda un tanto desdibujado, aunque se notan rodadas. Cuidado que este desvío es fácil pasárselo, sobre todo si bajamos muy rápido. Pasado el prado la pista se aclara.

28.- Comienza una subida que con lo que llevamos encima se nos puede hacer un poco dura. La pista principal es muy clara, aunque debemos de tener un poco de cuidado para no confundirnos con unos caminos que durante la subida quedan a la D y llevan a fincas particulares.

28,7.- Cruce de caminos. Tomar a la D.

28,9.- Curva a la I y luego a la D. Luego dejamos a la D el vértice geodésico del Llanillo y mas adelante se une por la D otro camino.

29,8.- Se incorpora por nuestra D otro camino.

30,9.- Llegamos a dos puertas que cierran el paso. Pasamos por la de la I y sin olvidarnos de cerrarla seguimos un poco hasta una Y donde iremos a la D.

31,3.- Y a la D.

31,9.- Dejamos un camino a la I, seguimos rectos.

32,0.- Dejamos un camino a la I, seguimos rectos.

32,5.- Se acaba la pista y volvemos al asfalto. Estamos entrando en una urbanización de chalets que hay cerca del pueblo. Dejamos a la D una parabólica, un depósito y un roca en la que pone "coto de caza".-

32,8.- Vamos a la I, ya entre los chalets, para más adelante ir a D y otra vez a D, y seguir hacia abajo sin abandonar este camino.

33,9.- Estamos entrando en el pueblo. Giramos a la I por la calle 18 de Julio para luego llegar a la plaza de la Mata (fuente redonda en el centro) atravesarla y bajar hasta el final.

34,1.- Anda! Calle Real c/v a la calle Serrinero

Para finalizar no hay que olvidar estirar los músculos, relajarse y tomarse algo en los bares del pueblo en compañía de los amiguetes/as. No recomiendo ninguno en especial pero por el humo ya se sabe donde está el fuego. Preguntad en cada bar la especialidad y no os defraudarán.

TEXTO: ANAKIN

ASCENSIÓN AL TURBÓN

ASCENSIÓN AL TURBÓN

El valle de Benasque, en el extremo oriental del Pirineo Aragones, queda delimitado al sur por dos llamativos macizos montañosos; Cotiella al Oeste y Turbón al Este.

Ambos son de naturaleza diferente a otras montañas del valle, como Llardana (Possets), macizo de las Maladetas o Perdiguero, y se asemejan más a los lejanos Picos de Europa, o a Ordesa y al macizo de Monte Perdido. Aquí no encontraremos Granitos o Pizarras, sino rocas calcareas, y con ellas una vegetación aclimatada a terrenos más secos, en los que el agua del deshielo, o de la lluvia se filtra rápidamente.

Además la altura de estos macizos es notablemente inferior a las del extremo norte del valle, sobre todo en el caso del Turbón, que con sus 2.492 m, se sitúa a mas de 900 metros por debajo de la cumbre del Aneto. Sin embargo esta modesta altura se ve compensada para el montañero por una multitud de alicientes adicionales, que hacen de la ascensión al Turbón una actividad muy interesante.

En primer lugar, gracias a su posición separada por el sur de la cadena principal, la cumbre tiene unas vistas espectaculares en todas direcciones, y sobre todo, su inmensa mole blanquecina es visible desde kilómetros de distancia, como un enorme castillo que domina Graus y el Valle de Isábena.

Otro punto a su favor es la soledad de esta cumbre, ya que la mayor parte de excursionistas y montañeros se ven atraídos por las alturas del Aneto, Possets y demás “tresmiles”, que son asaltados por verdaderas multitudes, mientras que aquí prácticamente no veremos a nadie en todo el recorrido.

Por último, decir que esta es una montaña “extraña”. No solo se trata de que la roca, sus colores, o la vegetación sean diferentes a las del resto del valle, es que además está hueca...

... Si, hueca, porque el compacto macizo que se ve cuando nos aproximamos desde el sur, en realidad alberga en su interior un valle colgado, sospechosamente parecido a los “jous” o “joyos” de Picos de Europa... Con la diferencia de que estos no tienen salida alguna para las aguas, mientras que aquí si existe dicha salida. El riachuelo que surca la perfecta herradura que forma La Coma de San Adrián, que así se llama este valle, después de dirigirse hacia el norte, hace un quiebro hacia el oeste y desagua por una estrecha brecha, en dirección al pueblo de Llert.

No es de extrañar pues, que una montaña tan especial fuese, según cuenta la tradición, lugar de aquelarres, en los que las brujas de la comarca se reunían para convocar a las más dañinas tormentas.

Pues bien, dicho todo esto proponemos una excursión que, sin excesivas complicaciones, nos permitirá conocer este rincón del Pirineo. Eso sí, se trata de una excursión larga (algo mas de ocho horas de andar, sin contar paradas) y con un respetable desnivel (1.200 metros).

Para llegar al punto de inicio de nuestra marcha es necesario que tomemos la carretera N-260, entre Montanuy y Castejón de Sos, hasta el Collado de Fadas. Desde el mismo collado sale una estrecha carretera en un estado lamentable, que se dirige hacia San Feliú de Veri. Justo antes de entrar en este pueblo, surge un desvío a la izquierda, ya sin asfalto, que nos llevará a la Muria, una aldea diminuta situada sobre un cerro. Sin entrar en la Muria continuamos por la pista de tierra hasta llegar al fondo de un barranco. Al otro lado del riachuelo existe una zona con merenderos, mesas, bancos, una fuente y un refugio abierto, en bastante buen estado y con dos barbacoas en su interior.

Dejamos los coches en este punto y continuamos a pié por la misma pista que nos ha traído hasta aquí, sin hacer caso de los desvíos que veamos, de menor anchura y peor firme que el que llevamos. De esta forma ganamos altura en varios zigzags, hasta llegar a una zona en la que la pista queda prácticamenente llana. Estamos en la Selva Plana. Aquí debemos buscar un sendero a nuestra derecha, que nos llevará a la Colladeta de San Feliu (1.886 m).

Este es el punto más conflictivo del camino, por lo que tendremos que estar atentos al desvío. A modo de ayuda, decir que caminaremos un rato por esta llanura, alternando zonas de bosque con pequeñas praderas, hasta que lleguemos a una mayor que las demás. Justo antes de que la pista vuelva a entrar entre los árboles, a su derecha, según el sentido de la marcha, veremos un hito de considerable tamaño, que marca el inicio del sendero. Hasta aquí habremos tardado algo menos de una hora de marcha.

Si hemos estado atentos al paisaje, antes de llegar aquí habremos localizado una marcada vaguada en la montaña, cuyas vistas desde que llegamos al llano de Selva Plana nos ha acompañado en nuestro paseo. Al fondo de esta vaguada se localiza la Colladeta de San Feliú. Nos ayudará a localizar el sendero el saber que su comienzo se encuentra justo cuando parece que la pista comienza a dejar atrás la vaguada, separándose de ella.

Una vez localizado el mojón veremos un sendero muy marcado,que se introduce en el bosque. No hay que seguirlo. En su lugar, continuar por dos tenues rodadas que atraviesan la pradera y que al salir de esta se vuelven mas claras, transformándose en un ancho camino. Ahora caminamos por un espeso bosque de pinos, enebros y alguna que otra haya, ganando altura, primero suavemente y posteriormente de forma mas acusada.

Pronto se hace evidente que este camino se introduce en la vaguada que mencionamos anteriormente, hasta alcanzar su eje. En ese momento, abandonamos el camino que traíamos por un sendero que asciende de forma mas pronunciada. Llegamos a una torrentera repleta de rocas. El sendero sube unos metros por ella, para abandonarla por la derecha. La pendiente es ahora agotadora, pero por suerte caminamos bajo la sombra que nos ofrece el bosque, cuyos árboles tienen un tamaño bastante mayor que los de la Selva Plana.

La pendiente se dulcifica y el sendero se vuelve más difuso. En cualquier caso tenemos que salir a la parte alta de la vaguada, ocupada por prados y matorrales. Desde aquí un sendero pedregoso asciende al pié de las rocas y las pedreras de la montaña situada a nuestra izquierda y justo por encima de una torrentera. Podemos seguirlo, pero debido a lo suelto del terreno, nos resultará más cómodo ganar altura por una loma herbosa situada inmediatamente a la derecha de la mencionada torrentera.

Elijamos el camino que elijamos, finalmente llegaremos a la Colladeta, desde la que, de repente, se nos abrirán unas estupendas vistas del Turbón y de la Coma de San Adrián. Al mismo tiempo, Por el norte vemos, en primer plano el Tossal dels llaners, detrás el grupo de cumbres del Gallinero y Sierra Negra y al fondo, la cadena principal de la cordillera.

Desde que dejamos la pista forestal, hasta aquí habremos tardado aproximadamente otra hora y es conveniente que hayamos ido memorizando aquellas partes del camino menos claras, porque a la vuelta tendremos que pasar nuevamente por este collado, y todo lo caminado hasta ahora habrá que hacerlo en sentido contrario.

Desde la Colladeta de San Feliú, la forma más usual de subir al Turbón es a través de la Coma de San Adrían, para lo que tendríamos que perder unos metros desde el collado, hasta situarnos en el fondo del valle, para posteriormente remontarlo hasta su final. Nosotros sin embargo decidimos dejar esta opción para la vuelta y subir por el cordal oriental del macizo.

Una vez hayamos disfrutado del paisaje reiniciamos la marcha, por la loma pedregosa que tenemos a la izquierda del collado (Sureste). Al principio se aprecia una senda que va ascendiendo poco a poco, en una larga diagonal hacia lo alto de la loma. Sin embargo muy pronto esta senda se difumina y resulta dificil seguirla entre la infinidad de rocas de la ladera, aunque sigue existiendo y si andamos con ojo nos facilitará la subida. En cualquier caso hay que procurar llegar a lo alto de la loma mas al norte de una primera punta que se observa desde abajo.

Una vez en la loma tendremos que seguirla hacia el norte, alternándose tramos herbosos, con otros de roca. Sin embargo en ningún momento hay ningún paso complicado. En todo caso nos puede resultar más cómodo subir por una sucesión de praderas que ascienden paralelas a la cresta, un poco mas abajo y a la izquierda de esta en el sentido de nuestra marcha.

Personalmente creo que merece la pena ir a plena cresta, porque el esfuerzo adicional es mínimo y a cambio tendremos unas vistas espectaculares de la cresta occidental y del precipicio que poco a poco se va abriendo a nuestra derecha.

Pasamos por una cumbre secundaria poco marcada; el Pico Aligas (2.296 m), y por una segunda más clara, el Turbonet (2.344 m), cuya cara oeste es una impresionante pared completamente vertical, en contraposición de la cara este, de suave pendiente.

Desde esta cumbre podemos ver lo que queda para la cumbre; el fondo del circo que forma la Coma de San Adrián, y una profunda brecha, llamada “la Portella”, justo al sur de nuestra posición, que parece cortar el cordal por el que estamos caminando.

Tenemos que bajar hasta la brecha, de la que sale, a mano derecha, un sendero que se interna en el fondo del circo, aprovechando una especie de faja o vaguadita colgada sobre el valle principal. Sin embargo nosotros solo usaremos este sendero en la bajada. De momento continuamos por lo alto de la loma para completar nuestro recorrido por la línea de cumbres. De esta forma llegamos a una última altura muy redondeada y sin nombre en la cartografía (2.373 m). Llegar desde la Colladeta de San Feliú hasta la Portella, nos habrá llevado algo mas de una hora, y desde la Portella hasta el punto en el que nos encontramos no nos habrá costado mas de otra media hora.

Desde aquí tan solo nos queda bajar a un cercano collado, situado justo en el vértice que une los dos cordales del macizo y comenzar la subida final a la cumbre principal, llamada en algunos mapas Castillo de Turbón. Dicha subida es fácil, con no demasiada inclinación y se realiza por lo más alto de lo que en un principio es una ancha ladera. Poco a poco esta ladera se estrecha, y pierde inclinación, aunque sin llegar en ningún momento a causar verdaderos problemas (al menos en ausencia de nieve). Finalmente, en media hora aproximadamente llegaremos al vertice geodésico de la cumbre... O al menos de una de ellas, porque esta montaña es bicéfala y a escasos metros encontramos la otra cumbre, de la misma altura y ocupada por varias antenas de telefonía movil.

Las vistas desde la cumbre son impresionantes. No solo vemos todos los “gigantes” del valle; Cotiella al oeste, Llardana (Possets), Perdiguero, Maladetas y Culebras (Vallibierna) al norte, sino también todo el Somontano, valle de Isábena , la Sierra de Chía, el grupo de Montañas de Sierra Negra y Gallinero, e incluso, ya bastante lejos, al este, las montañas del Parque Nacional de Aigües Tortes

Merece la pena asomarnos a la cumbre norte, para echar un vistazo a otras dos posibles vías de ascensión a esta montaña; una por la cresta que constituye el cordal oeste del macizo, mas complicado que el que hemos realizado nosotros, y otra, subiendo por la ancha canal que separa dicha cresta de la cumbre donde estamos, de piedra suelta y que asciende desde la Plana del Turbón (la gran meseta que se ve a occidente, donde existe un refugio libre).

Desde la cumbre iniciamos el regreso retrocediendo por lo alto del cordal. No hace falta que lleguemos hasta el collado donde iniciamos nuestra subida final, sino que cuando veamos que la ladera pierde inclinación y se hace mas cómoda, podemos comenzar a descender directamente por ella.

Como ya dijimos anteriormente, tenemos que dirigir nuestros pasos hacia la brecha de la Portella, para lo cual, bien bajaremos hacia el fondo de la vaguadita que ocupa el fondo del circo, para seguir el riachuelo que corre por ella, o bien seguiremos en sentido descendente la pequeña loma que cierra dicha vaguada, separándola de la Coma de San Adrián.

En cualquier caso, elijamos la opción que elijamos, llegaremos a la Portella, desde la que podemos bajar hasta el valle principal que conforma la Coma de San Adrián. Para ello, desde el mismo collado, podemos tomar el sendero, marcado con hitos, que en primer lugar nos guía hasta una especie de hombro, y desde aquel, baja diréctamente por un embudo de piedra suelta. Esta bajada, sin nieve no tiene ninguna dificultad, y con ella supone tener que salvar un par de rampas no muy largas y de inclinación moderada.

Una vez abajo continuamos en dirección norte por el caos de enormes rocas que ocupan el valle, pasando por debajo de la espectacular pared del Turbonet y de dos llamativas agujas rocosas. Existe sendero marcado con hitos que nos indica la forma más cómoda de continuar nuestro descenso, pero en caso de despiste puede ayudarnos saber que el mejor camino se encuentra algo a la derecha del eje del valle.

El terreno por el que caminamos recuerda sorprendéntemente al “Jou Santo”, situado al pié de Torre Santa de Castilla, en los lejanos Picos de Europa; un verdadero desierto de rocas encerrado entre montañas. Tan solo si miramos al norte los colores se tiñen algo de verde, suavizando el rigor del paisaje.

Continuamos caminando en la misma dirección, hasta que encontremos un escalón en el terreno, en el que de forma súbita termina el terreno rocoso. Mas abajo corre un riachuelo rodeado de praderas. Para bajar este escalon podemos, bien seguir un sendero que da un pequeño rodeo por una zona de pedrera fina y que sigue la orilla derecha del riachuelo, o bien bajar mas o menos diréctamente hacia el curso de agua, por terreno más firme, pero sin sendero.

Una vez en el arroyo podemos seguir por su orilla derecha o por la izquierda, siendo esto último más cómodo, ya que el sendero que va por la derecha tiene mas subidas y bajadas y transcurre por terreno más incómodo, mientras que el de la izquierda recorre una sucesión de praderas, que invitan a tumbarse y descansar.

Frente a nosotros, justo al norte tenemos la Colladeta de San Feliú, por la que pasamos hace ya bastantes horas, en el trayecto de ida.

Para llegar hasta ella debemos situarnos en la orilla derecha del arroyo. Por tanto, si hemos venido por las praderas de la orilla contraria tendremos que cruzar el exiguo cauce(cosa que por otro lado se hace sin ningún problema) unos metros antes de que este cambie de dirección y se cuele por una especie de embudo situado al noroeste del valle.

El sendero que sube hasta la colladeta está muy marcado y nos dejará en lo alto de la misma en pocos minutos.
Desde que abandonamos la cima hasta aquí, habremos caminado entre dos horas y dos horas y media, aunque para finalizar el recorrido aún nos quedan otra hora y cuarto aproximadamente, retrocediendo por el mismo camino que usamos en la subida.

Texto y fotos: Hermano Mero

HOYOS DE PINILLA Y EL PUERTO DE MALAGOSTO

HOYOS DE PINILLA Y EL PUERTO DE MALAGOSTO

Cuando se habla de restos glaciares en Guadarrama, normalmente pensamos de forma inmediata en la laguna y los circos de Peñalara, sin embargo, no solo en esta zona de la sierra podemos encontrar huellas de su presencia en tiempos pasados. Muy al contrario, tanto en determinados puntos de la Cuerda Larga, como en el tramo de cordal que desde Cotos y Peñalara, llega hasta el Puerto de Somosierra, los llamados Montes Carpetanos, pueden visitarse una serie de circos de claro origen glaciar.

En esta excursión nos vamos a centrar en el tramo de sierra comprendido entre los Puertos de Navafría, al Este y Malagosto, al Oeste, teniendo para ello varias opciones.

Así pues tendremos que dejar los coches, bien en el mismo puerto de Navafría, bien en el aparcamiento de la zona recreativa “Las lagunillas”, unos 500 metros antes de llegar al puerto, por la vertiente Madrileña.

En cualquier caso tendremos que llegar, sea en coche, sea andando, hasta esta zona recreativa. Veremos que al fondo (Oeste) de la misma, arranca un cómodo camino, por el que comenzaremos nuestra ruta. Sin embargo, a menos de cinco minutos, tendremos que abandonarlo, a mano derecha, para continuar por un sendero mas estrecho y con mayor inclinación.

Este sendero, abierto a media ladera, a través de un hermoso pinar, nos ofrece unas estupendas vistas del Valle de Lozoya. Vistas que, según ganamos altura poco a poco, se van haciendo más amplias, gracias a que el pinar comienza a clarear.

De esta forma, sin darnos cuenta pasaremos por debajo del primero de los vestigios glaciares de esta zona; Hoyo Grande. Tan solo cuando, siguiendo el sendero y después de superar una loma, que no es mas que una morrena terminal, crucemos un pequeño regato de agua, entraremos en zona ya totalmente despejada de arboles y podremos ver, si miramos hacia atrás, algunos de sus escarpes.

Continuando con nuestra caminata, pronto veremos una curiosa aguja rocosa, conocida como la Peña del Cuervo y que está acondicionada, con una barandilla, a modo de mirador sobre el valle del Lozoya. El sendero pasa unos metros por encima de ella, pasando antes por una vaguada, y haciendo algún zigzag para ganar altura. Llegar hasta el mismo mirador nos habrá llevado una media hora desde el inicio.

Una vez aquí solo nos queda continuar nuestro flanqueo a media ladera, hasta que lleguemos a un muro de piedra, en lo alto de una loma, desde el que ya vemos el segundo de los circos glaciares; Hoyos de Pinilla. Este circo, aunque de tamaña bastante reducido en comparación con los que nos quedan por ver, tiene el interés de albergar en su interior dos pequeñas lagunillas, además de ser el de mas fácil acceso.

Para continuar la excursión tendremos que alcanzar la cumbre del Nevero (2.209 m), la mas alta de todo este sector de la Sierra. Para ello tenemos varias opciones; una es subir hasta el cordal siguiendo el mencionado muro de piedra, para posteriormente girar a la izquierda hasta ganar la cumbre. Otra es llegar hasta el fondo del circo, para inmediatamente alzarnos sobre el lomo que lo cierra por el oeste, y que nos llevará directamente al vértice geodésico. Ambas opciones son bastante sencillas. Sin embargo, la posibilidad más interesante en invierno es, desde las lagunillas que hemos mencionado anteriormente, subir por cualquiera de los tubos y canales que surcan el circo. El mas evidente de ellos, de gran anchura y unos 30 grados de inclinación, es el que asciende exactamente por su centro y nos deposita a escasos metros de la cumbre, situada a nuestra izquierda. En cualquier caso las posibilidades son varias, siempre en función del terreno, existencia de hielo o nieve, condiciones de esta y por supuesto nuestra pericia con el piolet y los crampones.

Desde la cumbre del Nevero (2 horas de aproximadas de andar desde el inicio), ocupada por un vértice geodésico y los restos ruinosos de una caseta, podemos observar la marcada asimetría entre la vertientes norte de esta zona de la sierra, conformada por largos cordales que descenden suavemente hacia tierras segovianas, y la sur, que como hemos podido comprobar es mucho mas abrupta y con mayor inclinación. Esta característica orográfica es extensible, con excepciones, a todo el Guadarrama y en general al Sistema Central, y tiene su explicación en la mayor altitud de la Meseta Norte Castellana, respecto de la Meseta Sur.

También quiero llamar la atención sobre la existencia, en los alrededores de la cumbre, de antiguas trincheras, recuerdos de la última guerra civil. Por desgracia no es extraño encontrar, a todo lo largo de la Sierra del Guadarrama, restos de dicha contienda; desde bunkers, como los que hay en las cercanías del puerto de los Leones, hasta trincheras como estas que vemos aquí o incluso cementerios, como el que se sitúa en el mismo Puerto de Navafria, que acoge los restos de soldados italianos y del que apenas quedan ya restos visibles.

Una vez hechas las fotos de rigor y de haber retomado fuerzas, tenemos que continuar la marcha, ahora ya siguiendo la parte mas alta de la divisoria hacia el oeste. Así, bajamos en pocos minutos hasta el amplio Collado del Parrinoso, cabecera de otro circo glaciar mucho mayor que los vistos anteriormente; El circo de Peñacabra. Merece la pena salirse del sendero unos metros para asomarnos a su fondo.

Abandonado el collado, ahora hacia el suroeste y, siempre por lo mas alto del cordal, llegaremos a la segunda de las cumbres del día; el Alto del Parrinoso (2.174 m), de características muy similares al Pico del nevero. Muy cerca de este alto, está la cumbre de Peñacabra ((2.164 m), por la que tenemos que pasar, antes de cambiar de nuevo el rumbo, esta vez en dirección noroeste.

Continuando la ruta, bajaremos suavemente hasta un nuevo collado, cabecera como el anterior de otro circo; el de Hoyo Cerrado, también de considerables dimensiones y con un marcado y llamativo corredor, flanqueado por una aguja rocosa, en su pared occidental y que seguro se hará desear por mas de uno.

Este collado está separado de la cumbre de Los Pelados (2.138 m), a la que antecede, por apenas 20 metros de desnivel. Una vez en su cumbre (3 horas desde el inicio) veremos que mas bien se trata de una meseta, de la que se desprenden hacia el norte tres importantes cordales. Sin embargo nosotros continuaremos por la divisoria, ahora en dirección suroeste.

En este punto reconforta saber que, a pesar que aún nos queda una gran distancia para dar por finalizada la excursión, prácticamente todo lo que nos resta por hacer es una larga cuesta abajo. De esta forma, comenzamos a bajar en dirección al puerto de Malagosto.

Desde un leve collado situado en pleno cordal, apenas marcado y no muy lejano a la cumbre, podremos admirar el último de los circos glaciares de esta zona; el Hoyo Borrascoso, de menor tamaño que los dos anteriores, pero de naturaleza mas agreste y con paredes mas verticales.

Continuando el descenso hacia el puerto y muy cerca ya de él, también podremos ver, en la vertiente segoviana una cruz de hierro. Es la cruz de Juan Ruiz, erigida en honor del Arcipreste de Hita, tan aficionado a nuestra sierra como a los fogosos encuentros con rudas serranas, como el que en estos mismos lugares, tuvo con “La Chata”, tal como relata en “El libro del Buen Amor”:

Pasando una mañana por el puerto de Malagosto
salteome una serrana a la asomada del rostro,
«Ah de maja!», dis' «¿dónde andas, qué buscas o qué demandas
»por aqueste puerto angosto?»
Díxele yo a la pregunta: «Vome fasia Sotos albos.»
Dis: «El pecado barruntas en fablar verbos tan bravos:
»que por esta encontrada, que yo tengo guardada,
»non pasan los omes salvos.»
Paróseme en el sendero la sarnosa, ruín y fea
«Alahe,», dis', «escudero, aquí estaré yo queda:
»fasta que algo me prometas, por mucho que te arremetas
»non pasarás la vereda.»

Descender desde la cumbre de los Pelados hasta el Puerto de Malagosto nos habrá llevado aproximadamente una hora (Unas 4 horas de andar, desde el inicio)

Desde el puerto debemos girar a nuestra izquierda, hacia la vertiente madrileña y, por un marcado camino comenzar a perder altura en varios zigzags, muy cerca del centro de la vaguada que forma el valle. Muy pronto el camino se sitúa en el flanco de la loma situada a nuestra izquierda y poco a poco va perdiendo anchura, convirtiéndose en un sendero cada vez mas difícil de seguir y medio perdido entre los piornos. Sin embargo claramente se adivina que nos dirigimos a un collado situado sobre la mencionada loma, a una altura aproximada de 1.730 metros.

Una vez en dicho collado (4:45 horas desde el inicio) hay que bajar por los prados en dirección este, hacia un grupo de rocas, que bordeamos por la derecha. Seguimos perdiendo altura atentos para localizar un sendero que abandona los sucesivos prados inclinados por nuestra izquierda. Hay que señalar, que durante toda la bajada desde el colladito, tendremos unas estupendas vistas del Hoyo Borroscoso.

Tomamos el mencionado sendero que mediante ligeras subidas y bajadas nos ayuda a perder altura en un largo flanqueo a media ladera, alternando tramos de densa vegetación (piornos, espinos, rosales silvestres...) con pastizales. En un momento dado el sendero nos lleva a un nuevo prado, donde parece perderse, sin embargo solo hay que buscar la continuación por su parte mas baja.

Cada vez vemos mas cerca el bosque que ocupa el fondo del valle (del arroyo de la Sauca), hasta que por fin llegamos a un último praderío, ocupado por unos corrales metálicos para el ganado (algo menos de 6 horas desde el inicio). En su extremo sur nace una pista forestal que debemos seguir hacia el oeste. La pista gira en una cerrada curva y cambia de dirección, hasta llevarnos a un cruce con otra pista forestal, que remonta el vallecito de la Sauca ya muy cerca del curso del arrollo.

En este punto tan solo nos queda seguir esta pista hacia nuestra derecha, por terreno cada vez mas llano, para llegar, tras haber cruzado el río por un puente, a Alameda del valle. En total, habremos tardado en hacer esta excursión de 6 horas y media a siete horas, sin contar con paradas.

Evidentemente, habremos tenido que prever algún modo de recuperar los coches situados en el puerto de Navafría. En caso de no poder hacer la ruta en travesía, tal como se propone, otra opción es llegar hasta el Nevero, tal como se ha descrito, y desde allí regresar al puerto por lo alto del cordal, opción circular y mucho mas corta.

P.D.: Recomendamos el siguiente enlace para quien quiera saber más sobre el modelado glaciar en la zona que nos ocupa.

Texto: Hermano Mero
Fotos: Món y Hermano Mero