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HERMANO MERO & HERMANA CABRA

Senda circular La Hiruela-Puerto del Cardoso-Pico Bañaderos-La Hiruela

Senda circular La Hiruela-Puerto del Cardoso-Pico Bañaderos-La Hiruela

Llegamos a La Hiruela, un pequeño y coqueto pueblecito que se encuentra en el límite de la provincia de Madrid con Guadalajara, pasando previamente por Gandullas, Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra. La villa se ubica en la falda del Alto de Bañaderos, rodeado por los picos de Morra de la Dehesa y Cabeza del Burrial. Se trata de un pueblo ganadero típico, que conserva un importante patrimonio etnológico y mantiene su tejido original prácticamente intacto. Posee rinconcitos de una gran belleza. Los edificios son marcadamente rústicos, de fábrica de laja de pizarra, y huecos con cercos de madera.

El camino comienza detrás de la iglesia de San Miguel, ubicada en la Plaza Mayor. A la izquierda parte una senda GR, que coindice con otro sendero habilitado para senderismo y denominado "Senda de Molino a Molino", de unos cuatro kilómetros y medio, pero que nosotros no vamos a completar en esta ocasión.

Estamos justo en el antiguo camino a El Cardoso de la Sierra, con laderas de bosque de robledales, algunos de considerable tamaño. El camino, prácticamente llano al inicio, transita paralelo a las huertas del Perejón, y luego desciende un poquito por una zona empedrada hasta alcanzar, primero, el Arrollo de la Umbría y, después, el cauce del río Jarama. El puente sobre el Jarama tiene una pinta infame, y ni hablar de cruzarlo con esas dos maderas podridas. Mejor vadear por donde mejor se pueda, y ascender por prados más abiertos hasta el término de El Cardoso (ya en Guadalajara), a unos 400 metros tan sólo.

Una vez en El Cardoso, tomamos alguna calle que descienda hacia el oeste, para alcanzar el puente que cruza el pequeño riachuelo de El Espinar. Traspasamos una portilla metálica que impide el paso del ganado, por lo que hemos de dejarla bien cerrada, y ascendemos algunos metros por un camino ancho y bien trazado, llegando a una zona de prados. Hemos de buscar un sendero bastante perdido que desciende mucho, hasta alcanzar el cauce del río Jarama, y que es el antiguo camino del Puerto de Cardoso. La vegetación que destaca son los robles melojos, los espinos albares y los rosales silvestres.

Vamos por la umbría, remontando suavemente la margen izquierda del río, aunque nosotros dejamos el agua a nuestra izquierda. Caminamos entre robles, admirando algunas pozas de gran belleza en el río, y los extensos e impresionantes pinares de la margen opuesta.

Acabamos llegando a unos prados, donde el camino se pierde casi completamente y se abre el valle; estamos ante un lugar cuajado de helechales y utilizado por la ganadería para el pasto.

Prados de vacas... Y colores de Otoño

Seguimos unos metros más adelante, hasta un punto donde el cauce cambia de orientación, girando hacia el norte. El río se remansa y hay un tronco cruzado a unos 4 metros sobre el cauce, lo único que queda de un viejo puente, que por precaución, también evitamos.

Restos de un puente sobre el Jarama.

Algo más arriba, sin despegarnos de la orilla del río, podemos utilizar un vado para cruzar y llegar al otro lado, encontrándonos con unas ruinas. Una vez allí, habremos de desviarnos unos 10 metros al norte, hasta encontrar un camino invadido por pinos, escobas y brezos, que mediante una pronunciada pendiente nos lleva ladera arriba, hasta encontrarnos con una pista que nos saldrá al paso, y que lleva, en dirección noroeste, hacia una carretera que alcanzamos en pocos minutos.

Dicha carretera lleva, en dirección norte (derecha), al famoso Hayedo de Montejo, y en dirección sur (izquierda) hasta el Puerto del Cardoso, también llamado de Montejo. Nosotros la tomamos hacia la izquierda, pudiendo disfrutar de unas vistas impresionantes del valle del río Jarama. Ascendemos aproximadamente un kilómetro, alcanzando en seguida el puerto, donde hay una cabaña que alberga un retén de incendios.

Nuestra intención es ascender al pico Bañaderos, lo que nos supondrá apenas unos 350 metros de desnivel positivo desde el puerto. Podemos descansar para tomarnos algún tentempié, y enseguida tomar la pista a la derecha de la cabaña, que asciende suavemente. En apenas 30 metros por la pista, ésta se difumina y veremos una señal amarilla en forma de flecha en un pino, que nos indica una leve senda, que gira a la izquierda y que asciende por la loma, atravesando primero el pinar, cuajado en otoño de setas de todo tipo.

Pasamos por la zona denominada Las Majadas, muy cerca de una caseta de vigilancia con un mirador, con estupendas vistas hacia el valle del Lozoya... Desde aquí nos dirigimos hacia la parte más alta de la loma, pasando por varias elevaciones como la de las Picayuelas. El sube-baja no se hace incómodo, siempre y cuando trepemos hasta lo más alto, porque arriba, o hacia la vertiente del Jarama, el camino es más llano, y aunque no siempre es visible, no hay más que seguir toda la loma, viendo en todo momento el pico de Bañaderos como la elevación más pronunciada.

Unos últimos y fáciles repechos, y alcanzaremos la panorámica cumbre del Bañaderos, con unas vistas impresionantes tanto del lado del Jarama, como del lado del Lozoya. Es posible que haya un comedero de buitres por la zona, porque tuvimos la oportunidad de ver a varios muy de cerca, y de hecho, como comimos en la cumbre, luego los vimos acercarse a sobrevolarla, en busca de restos. En la misma cumbre pudimos apreciar la presencia de excrementos y plumas de buitre. Parada corta para la "intendencia", saboreando el paisaje a la vez que la comida, y encontramos el sendero de bajada en dirección sureste, con la posibilidad de ver el Ocejón a lo lejos, si el día está despejado.

La bajada es rápida hasta el Puerto de la Hiruela, y una vez allí se puede, o bien tomar la carretera que llevará hasta el pueblo (a pesar de que da más vueltas) o descender por alguna de las veredas que, desde el mismo puerto, descienden por la ladera izquierda del valle, en busca de una pista que recorre su fondo, pegada al Arrollo de la Fuentecilla.

En caso de perder el sendero, algo que es fácil que ocurra debido a la multitud de trochas de ganado que surcan el valle, tampoco habrá mayor problema, pues tendremos como referencia la carretera, más arriba de nuestra posición, y el fondo del valle, al que iremos acercándonos, atravesando campo a través, hasta que divisamos la pista allá abajo, que lleva cómodamente, entre prados bucólicos, lomas encendidas de fuego y oro en esta época del año, y algunos helechales, al caminito de castaños que flanquea la entrada al pueblo de la Hiruela, donde dejamos el coche.

Llegamos a La Hiruela, un pequeño y coqueto pueblecito que se encuentra en el límite de la provincia de Madrid con Guadalajara, pasando previamente por Gandullas, Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra. La villa se ubica en la falda del Alto de Bañaderos, rodeado por los picos de Morra de la Dehesa y Cabeza del Burrial. Se trata de un pueblo ganadero típico, que conserva un importante patrimonio etnológico y mantiene su tejido original prácticamente intacto. Posee rinconcitos de una gran belleza. Los edificios son marcadamente rústicos, de fábrica de laja de pizarra, y huecos con cercos de madera.

El camino comienza detrás de la iglesia de San Miguel, ubicada en la Plaza Mayor. A la izquierda parte una senda GR, que coindice con otro sendero habilitado para senderismo y denominado "Senda de Molino a Molino", de unos cuatro kilómetros y medio, pero que nosotros no vamos a completar en esta ocasión.

Estamos justo en el antiguo camino a El Cardoso de la Sierra, con laderas de bosque de robledales, algunos de considerable tamaño. El camino, prácticamente llano al inicio, transita paralelo a las huertas del Perejón, y luego desciende un poquito por una zona empedrada hasta alcanzar, primero, el Arrollo de la Umbría y, después, el cauce del río Jarama. El puente sobre el Jarama tiene una pinta infame, y ni hablar de cruzarlo con esas dos maderas podridas. Mejor vadear por donde mejor se pueda, y ascender por prados más abiertos hasta el término de El Cardoso (ya en Guadalajara), a unos 400 metros tan sólo.

Una vez en El Cardoso, tomamos alguna calle que descienda hacia el oeste, para alcanzar el puente que cruza el pequeño riachuelo de El Espinar. Traspasamos una portilla metálica que impide el paso del ganado, por lo que hemos de dejarla bien cerrada, y ascendemos algunos metros por un camino ancho y bien trazado, llegando a una zona de prados. Hemos de buscar un sendero bastante perdido que desciende mucho, hasta alcanzar el cauce del río Jarama, y que es el antiguo camino del Puerto de Cardoso. La vegetación que destaca son los robles melojos, los espinos albares y los rosales silvestres.

Vamos por la umbría, remontando suavemente la margen izquierda del río, aunque nosotros dejamos el agua a nuestra izquierda. Caminamos entre robles, admirando algunas pozas de gran belleza en el río, y los extensos e impresionantes pinares de la margen opuesta.

Acabamos llegando a unos prados, donde el camino se pierde casi completamente y se abre el valle; estamos ante un lugar cuajado de helechales y utilizado por la ganadería para el pasto. Seguimos unos metros más adelante, hasta un punto donde el cauce cambia de orientación, girando hacia el norte. El río se remansa y hay un tronco cruzado a unos 4 metros sobre el cauce, lo único que queda de un viejo puente, que por precaución, también evitamos. Algo más arriba, sin despegarnos de la orilla del río, podemos utilizar un vado para cruzar y llegar al otro lado, encontrándonos con unas ruinas. Una vez allí, habremos de desviarnos unos 10 metros al norte, hasta encontrar un camino invadido por pinos, escobas y brezos, que mediante una pronunciada pendiente nos lleva ladera arriba, hasta encontrarnos con una pista que nos saldrá al paso, y que lleva, en dirección noroeste, hacia una carretera que alcanzamos en pocos minutos.

Dicha carretera lleva, en dirección norte (derecha), al famoso Hayedo de Montejo, y en dirección sur (izquierda) hasta el Puerto del Cardoso, también llamado de Montejo. Nosotros la tomamos hacia la izquierda, pudiendo disfrutar de unas vistas impresionantes del valle del río Jarama. Ascendemos aproximadamente un kilómetro, alcanzando en seguida el puerto, donde hay una cabaña que alberga un retén de incendios.

Nuestra intención es ascender al pico Bañaderos, lo que nos supondrá apenas unos 350 metros de desnivel positivo desde el puerto. Podemos descansar para tomarnos algún tentempié, y enseguida tomar la pista a la derecha de la cabaña, que asciende suavemente. En apenas 30 metros por la pista, ésta se difumina y veremos una señal amarilla en forma de flecha en un pino, que nos indica una leve senda, que gira a la izquierda y que asciende por la loma, atravesando primero el pinar, cuajado en otoño de setas de todo tipo.

Comenzando la subida al Bañaderos

Pasamos por la zona denominada Las Majadas, muy cerca de una caseta de vigilancia con un mirador, con estupendas vistas hacia el valle del Lozoya... Desde aquí nos dirigimos hacia la parte más alta de la loma, pasando por varias elevaciones como la de las Picayuelas. El sube-baja no se hace incómodo, siempre y cuando trepemos hasta lo más alto, porque arriba, o hacia la vertiente del Jarama, el camino es más llano, y aunque no siempre es visible, no hay más que seguir toda la loma, viendo en todo momento el pico de Bañaderos como la elevación más pronunciada.

Unos últimos y fáciles repechos, y alcanzaremos la panorámica cumbre del Bañaderos, con unas vistas impresionantes tanto del lado del Jarama, como del lado del Lozoya. Es posible que haya un comedero de buitres por la zona, porque tuvimos la oportunidad de ver a varios muy de cerca, y de hecho, como comimos en la cumbre, luego los vimos acercarse a sobrevolarla, en busca de restos. En la misma cumbre pudimos apreciar la presencia de excrementos y plumas de buitre. Parada corta para la "intendencia", saboreando el paisaje a la vez que la comida, y encontramos el sendero de bajada en dirección sureste, con la posibilidad de ver el Ocejón a lo lejos, si el día está despejado.

La bajada es rápida hasta el Puerto de la Hiruela, y una vez allí se puede, o bien tomar la carretera que llevará hasta el pueblo (a pesar de que da más vueltas) o descender por alguna de las veredas que, desde el mismo puerto, descienden por la ladera izquierda del valle, en busca de una pista que recorre su fondo, pegada al Arrollo de la Fuentecilla.

Valle de Bajada a la Hiruela

En caso de perder el sendero, algo que es fácil que ocurra debido a la multitud de trochas de ganado que surcan el valle, tampoco habrá mayor problema, pues tendremos como referencia la carretera, más arriba de nuestra posición, y el fondo del valle, al que iremos acercándonos, atravesando campo a través, hasta que divisamos la pista allá abajo, que lleva cómodamente, entre prados bucólicos, lomas encendidas de fuego y oro en esta época del año, y algunos helechales, al caminito de castaños que flanquea la entrada al pueblo de la Hiruela, donde dejamos el coche.

Castaño vestido de Otoño

 

 

Nota importante: La descripción de esta ruta procura dar la información lo más precisa posible, pero siempre basada en la experiencia del autor, por lo que sus apreciaciones pueden ser subjetivas. Esta descripción y los croquis que contiene no pueden sustituir a un mapa de la zona. Es recomendable buscar otras fuentes de información, como libros y guías de montaña especializados, para hacernos una idea lo más aproximada posible de la ruta y decidir si está dentro de nuestras posibilidades o no. Es imprescindible tener la experiencia, el conocimiento, la formación y el material adecuado para realizar esta actividad. Valora tu forma física y tus conocimientos sobre como moverse en montaña, informate sobre la climatología y actúa con prudencia, no excediendo tus capacidades. Aún así el montañismo es una actividad que conlleva un riesgo intrínseco, por lo que, si decides realizar esta ruta, ten en cuenta que cada uno es responsable de las elecciones que toma, de si mismo y de su seguridad. Es exclusiva responsabilidad de quien pudiese utilizar esta información los posibles percances que pudiera sufrir como consecuencia del desarrollo de una actividad basada en el uso de esta descripción de una ruta de montaña.

Texto: Hermana Cabra

Fotos: Hermana Cabra

Mapa: IGN

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